41101 - VIUDA DE TIMOTEO VIVANDO nº 9 - NORTE

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El olor, la vista y el sabor son los mejores aliados para un enólogo a la hora de distinguir un vino de calidad. ¿Por qué no también incluir el ferrocarril y el País Vasco? Sí, cómo lo puede leer, ferrocarril y País Vasco.

Enología, ferrocarril y País Vasco fueron de la mano durante mucho tiempo, formando una terna perfecta. De hecho, tanto el vino como el ferrocarril han marcado la historia e incluso la vida de muchos pueblos y personas del País Vasco.

La fecha clave fue 1864, pues en dicho año se finalizó la línea de ferrocarril de Madrid a Irún, facilitando la expansión, entre otros enclaves, de San Sebastián (capital de la provincia de Guipúzcoa). El ensanche de esta ciudad, bajo la dirección del arquitecto Antonio Cortázar, supuso que muchos empresarios del sector de la construcción se trasladaran a aquella, estando entre ellos Ramón Múgica, cuya empresa pasó de ser una carpintería industrial a introducirse en el sector ferroviario, tanto por vínculos familiares como por su cercanía con las instalaciones de la Compañía de Caminos de Hierro del Norte de España (en 1914, el empresario trasladó su fábrica a las proximidades de la Estación del Norte de San Sebastián).

Así, Herederos de Ramón Múgica se convirtió en uno de los principales fabricantes de material remolcado, particularmente vagones de mercancías y especialmente de vagones foudre y cisternas. En relación con estas últimas, a finales de los años 30, la Compañía de Caminos de Hierro del Norte de España emprendió una modernización de su parque de vagones, entre los cuales se encontraban los vagones foudre, que dieron paso a vagones cisterna en los cuales se transportaba el alcohol, el vino, los licores e incluso el aceite de, entre otros, Casimiro Aguirre o de la Viuda de Timoteo Vivando.

Sin duda alguna, nunca la enología, el ferrocarril y el País Vasco estuvieron tan unidos. ¡Aúpa ardoa!